Dos miradas se cruzaron aquel día, una sonrisa después de un ¿como te llamas? y un abrazo al despedirse, algo tan simple como eso me ha traído hasta aquí, al mundo donde todo se hace real, donde me desahogo y donde posiblemente también diga miles de bobadas. Pero lo que nadie puede dudar después de leer este blog es que le quiero y posiblemente mas de lo que se merece.
domingo, 15 de abril de 2012
Ahora sé, que de siete días de la semana, yo te quiero ocho.
"Su sonrisa me prometió hace tiempo que dependería de mi, que la distancia solo serian números al azar que lucharían contra algo que no pueden"
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