El mundo no necesita físicos que demuestren la ley de la gravedad ni científicos que sepan el numero exacto de estrellas que hay en el universo. El mundo lo que necesita es a idiotas que los días de aburrimiento los inviertan en pintarse sonrisas con rotulador permanente, que se coman a besos en cualquier recoveco del primer portal que encuentren, que los martes trece antes de salir abran el paraguas dentro de casa y rompan un espejo "sin querer".Necesita a ilusos que crean que los sueños se hacen realidad y tengan docenas de ellos por cumplir. A personas sin sentido del ridículo que canten por la calle a pleno pulmón, con una sonrisa de oreja a oreja y desafiando tanto que hasta el cielo se nuble pero que luego no tengan la suficiente valentía de cantar en la ducha. Necesitan a personas que se crean que están a tres metros sobre el cielo, que pueden parar el mundo con una sonrisa y no pueden vivir sin un beso cada amanecer. Pero en realidad, lo único que necesita el mundo son un puñado de estúpidos soñadores, como tu y como yo.
Dos miradas se cruzaron aquel día, una sonrisa después de un ¿como te llamas? y un abrazo al despedirse, algo tan simple como eso me ha traído hasta aquí, al mundo donde todo se hace real, donde me desahogo y donde posiblemente también diga miles de bobadas. Pero lo que nadie puede dudar después de leer este blog es que le quiero y posiblemente mas de lo que se merece.
domingo, 15 de abril de 2012
Que vivan los idiotas que nos hacen reir.
El mundo no necesita físicos que demuestren la ley de la gravedad ni científicos que sepan el numero exacto de estrellas que hay en el universo. El mundo lo que necesita es a idiotas que los días de aburrimiento los inviertan en pintarse sonrisas con rotulador permanente, que se coman a besos en cualquier recoveco del primer portal que encuentren, que los martes trece antes de salir abran el paraguas dentro de casa y rompan un espejo "sin querer".Necesita a ilusos que crean que los sueños se hacen realidad y tengan docenas de ellos por cumplir. A personas sin sentido del ridículo que canten por la calle a pleno pulmón, con una sonrisa de oreja a oreja y desafiando tanto que hasta el cielo se nuble pero que luego no tengan la suficiente valentía de cantar en la ducha. Necesitan a personas que se crean que están a tres metros sobre el cielo, que pueden parar el mundo con una sonrisa y no pueden vivir sin un beso cada amanecer. Pero en realidad, lo único que necesita el mundo son un puñado de estúpidos soñadores, como tu y como yo.
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