Que si dos veces me caigo, tres me vuelvo a levantar.
Que no e llegado hasta aquí para tirar la toalla y que no pienso rendirme a estas alturas de la película.
Aprendí con el tiempo que si no aprovechas las oportunidades ya llegara otro mas listo que te las arrebate.
Que el que no arriesga no gana, y el que no juega se queda sin cartas.
Dos miradas se cruzaron aquel día, una sonrisa después de un ¿como te llamas? y un abrazo al despedirse, algo tan simple como eso me ha traído hasta aquí, al mundo donde todo se hace real, donde me desahogo y donde posiblemente también diga miles de bobadas. Pero lo que nadie puede dudar después de leer este blog es que le quiero y posiblemente mas de lo que se merece.
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