Dos miradas se cruzaron aquel día, una sonrisa después de un ¿como te llamas? y un abrazo al despedirse, algo tan simple como eso me ha traído hasta aquí, al mundo donde todo se hace real, donde me desahogo y donde posiblemente también diga miles de bobadas. Pero lo que nadie puede dudar después de leer este blog es que le quiero y posiblemente mas de lo que se merece.
lunes, 17 de diciembre de 2012
Que me da igual lo que me digan.
Todos los días, las mismas historias, la misma gente, que te dice que aflojes un poco cuando te estás pasando, que si me gusta pasarme de la raya, me paso, y si un día me apetece llorar, aunque no tenga motivos, lo haré, y no voy a dejar de hacerlo porque alguien me diga lo contrario, y si me apetece reír, cuando todo el mundo está serio, también lo haré, y si quiero a alguien, no voy a dejar de quererlo porque me digan que lo olvide, lo haré si me da la gana. Y punto.
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