Siempre quise tener a alguien a mi lado, alguien a quien contarle mis problemas, con quien reírme cuando hacemos una locura al llegar a casa, alguien con quien pasar días enteros, alguien que supiese verme el lado bueno y me ayudase a corregir las cosas que hago mal. Quise tener el abrazo de una persona en el momento exacto, o simplemente un abrazo, que te ayude en tu día a día, que sepa sacar lo mejor de ti, que no se enfade cuando haces algo que no esperaba.
Y un día, aparecieron ellas, me hicieron darme cuenta de muchas cosas, me enseñaron el valor de la amistad, me ayudan en todo lo que pueden y a veces luchan por mi cuando ya no puedo mas, intentan animarme dándome el abrazo mas fuerte, no se enfadan cuando se me escapa un te quiero sin venir a cuento, sino que sonríen.
A su lado he vivido los mejores momentos de mi vida, tardes de piscina, momentos de risas, tardes sentadas en la sombra hablando de como sera el futuro si seguimos juntas, las noches de risas hablando hasta las tantas por el grupo, las borracheras de los sábados, las resacas de los domingos...
Y asi podría seguir con montones de cosas mas, pero prefiero dejarlo aquí, porque las mejores cosas no se escriben, se disfrutan.
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