Dos miradas se cruzaron aquel día, una sonrisa después de un ¿como te llamas? y un abrazo al despedirse, algo tan simple como eso me ha traído hasta aquí, al mundo donde todo se hace real, donde me desahogo y donde posiblemente también diga miles de bobadas. Pero lo que nadie puede dudar después de leer este blog es que le quiero y posiblemente mas de lo que se merece.
lunes, 26 de noviembre de 2012
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Somos lo que soñamos ser y ese sueño, no es tanto una meta como una energía, cada día es una crisálida, cada día alumbra una metamorfosis. Caemos, nos levantamos, cada día la vida empieza de nuevo... La vida es un acto de resistencia y de reexistencia, vivimos, revivimos, pero todos esos tienen la memoria. Somos lo que recordamos, la memoria es nuestro hogar nómada, como las plantas o las aves emigrantes, los recuerdos tienen la estrategia de la luz, van hacia delante a la manera del remero que se desplaza de espaldas para ver mejor. Hay un dolor parecido al dolor de muelas, a la pérdida física y es perder algún recuerdo que queremos, esas fotos imprescindibles en el álbum de la vida, por eso, hay una clase de melancolía que no atrapa, sino que nutre la libertad, en esa melancolía como espuma en las olas, se alzan los sueños
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