jueves, 20 de septiembre de 2012

Elee.

Eres esa inspiración que encuentro entre nuestras fotos y las canciones de Vetusta en aleatorio cuando me apetece escribir algo. Eres complicidad en cada confesión y recuerdos que duermen en algún rincón de la memoria. Igual de bonita por fuera que por dentro. Tienes ese don que da tranquilidad, y pasé de encontrarte a quererte así sin mas, porque no necesito nada más que tenerte en la cama de al lado después de verte amanecer de vuelta a casa contando estrellas. 
No hace falta explicar cómo, cuando ni porque... Si estas conmigo me sobran todos los lugares y no hay peligro de derrumbe desde que eres uno de los pilares de mi caos. 
Después de 365noches vuelvo a dejarme la piel escribiéndote estas lineas, palabras que no son nada pero que procuro que te calen hondo, porque después de todo, asegurarme tu sonrisa sigue siendo mi rutina preferida. 
No hace falta que nadie te cuelgue el mar de las pestañas, basta con que el sol nos pille bailando un rato con la felicidad mientras amanecemos con cara de locas, porque es que de verdad no hay nada como las noches de verano, nada como las tardes entre rotos y descosidos, nada como soñar mas despiertas que dormidas.

15 agostos recién estrenados y más noches que la luna, te mereces todo y más pero soy de pocas tradiciones, me gusta improvisar y por eso yo te invito a que cambiemos de planeta, a que cantemos canciones toda la noche hasta desgastarnos los labios, a caminar despacito que las prisas no son buenas y a ser como venecia sin agua.

 Cuatro años llevo a tu lado y se que para conocerte hace falta más de una vida y menos de dos, pero también se, que para quererte me bastaron cinco minutos. 

Por mis penas, por tus ganas, porque nos salgan canas... Juntas.





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