Dos miradas se cruzaron aquel día, una sonrisa después de un ¿como te llamas? y un abrazo al despedirse, algo tan simple como eso me ha traído hasta aquí, al mundo donde todo se hace real, donde me desahogo y donde posiblemente también diga miles de bobadas. Pero lo que nadie puede dudar después de leer este blog es que le quiero y posiblemente mas de lo que se merece.
lunes, 4 de junio de 2012
Que te hagan reír las payasas, que yo te voy a hacer feliz.
Las ganas que tengo de despertar juntos y que por un momento el puto mundo parezca perfecto.
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