Dos miradas se cruzaron aquel día, una sonrisa después de un ¿como te llamas? y un abrazo al despedirse, algo tan simple como eso me ha traído hasta aquí, al mundo donde todo se hace real, donde me desahogo y donde posiblemente también diga miles de bobadas. Pero lo que nadie puede dudar después de leer este blog es que le quiero y posiblemente mas de lo que se merece.
miércoles, 13 de junio de 2012
Dicen que siempre ando un poco despistada, como si viviera en otro lugar que no tuviese nada que ver con la realidad. Dicen que a menudo sonrío sin motivo, y que ando siempre con el corazón a flor de piel. Dicen que no me entero de nada, qué soy un poco rara. Que no sigo una regla estricta, pero tampoco la sobrepaso. Dicen que soy simpática y antipática. Incluso algunos se atreven a tacharme de prepotente, ignorando que no soy más que una chica con las ideas muy claras. Y es que yo no soy rara, y aunque parezca que siempre voy por otro lado me entero de todo. No soy antipática, es sólo que no me gusta perder el tiempo. Trato a las personas con mucho cuidado. Y como si de un libro me tratara, releo una y otra vez las miradas con las que me cruzo día tras día, y cuando me aprendo la historia de memoria, me despido de una forma tan sutil que nadie se da cuenta realmente de que me acabo de marchar. Sonrío continuamente, y no precisamente porque los demás me lo provoquen. Sonrío porque me enamoro, sonrío porque me gusta la vida, sonrío porque sé hasta dónde soy capaz de llegar, porque sé que querer es poder y yo quiero y lo intento, de la forma en la que la vida me ha enseñado a intentarlo aunque parezca que ando como perdida, aunque desde fuera se me pueda ver como una pieza que no encaja, estoy, estoy ahí y soy consciente de que cuando falto mi ausencia se nota, sé que no soy imprescindible, ni pretendo serlo, pero sí reconozco que él me hace las cosas más fáciles, sé que lo doy todo cuando tengo que darlo y que sé estar en el momento exacto. Soy valiente cuando me interesa serlo, y aunque no creo que existan personas y cosas puntuales imprescindibles, no concibo mi vida en solitario, sino que reconozco que la esencia del ser humano está en todo lo vivido, en su mundo interior y exterior, porque el ser humano no es más que eso, un montón de historias de personas que provocan que al final la vida me merezca la pena.
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